Servidores y almacenamiento empresarial a la medida de tu carga
Un servidor bien elegido parte de datos concretos: cuántas máquinas virtuales va a alojar, qué bases de datos corren, cuánta memoria consumen y cuánto crecen al año. Con esa información definimos procesador, memoria, discos y redundancia de fuentes y red.
Así evitas dos errores frecuentes: comprar un equipo que se queda corto antes de terminar su vida útil o pagar por capacidad que nunca vas a usar.
Almacenamiento SAN, NAS y cintas
Una SAN es una red dedicada de almacenamiento que entrega bloques de disco a los servidores, pensada para bases de datos y entornos virtualizados. Un NAS comparte archivos por la red y suele usarse para carpetas compartidas y repositorios de respaldo.
Las cintas siguen siendo útiles para guardar copias fuera de línea y retener información por períodos largos con un costo bajo por capacidad. Te ayudamos a combinar estos medios según el valor y la frecuencia de uso de cada dato.
Convergencia e hiperconvergencia
Una infraestructura convergente integra cómputo, almacenamiento y red en un conjunto validado por el fabricante. La hiperconvergente va un paso más allá: une esos recursos en nodos iguales administrados por software y crece agregando nodos.
Recomendamos una u otra según el tamaño de tu operación, tu equipo técnico y cómo planeas crecer. Para algunas empresas, un esquema tradicional de servidores y storage separado resulta más simple de mantener.
Switches y red del centro de datos
Los switches conectan servidores, almacenamiento y usuarios. Un cuello de botella en la red anula la inversión en discos rápidos, por eso incluimos la red en el mismo dimensionamiento del proyecto y la dejamos lista para la virtualización y el respaldo.
